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El sábado por la tarde, al regreso de Lourdes, tras una visita breve a Torreciudad, fuimos al hotel Sancho Ramírez de Barbastro para cenar y dormir, pero antes paramos un momento en la ciudad para visitar la Catedral y la Casa de los Escrivá.

Los orígenes de la Diócesis de Barbastro se remontan al año 1571, cuando fue erigida por el Papa Pío V. Su creación respondió a los cambios territoriales surgidos tras la Reconquista y a la necesidad de reorganizar las demarcaciones eclesiásticas aragonesas.

Catedral de Santa María de la Asunción: dedicada a la Asunción, es el monumento más importante de la ciudad. Sobre la mezquita aljama, se inicia su construcción en 1517 y se termina dieciséis años después (1533) por el maestro Juan de Segura. Se trata de un templo de inspiración gótica y desarrollo renacentista, con tres naves de igual altura, sin cúpula ni crucero. Las bóvedas de crucería se sostienen en seis columnas de unos quince metros de altura. El retablo mayor posee un espectacular basamento de alabastro, obra iniciada por Damián Forment y concluida a su muerte por su discípulo Juan de
Liceyre. Es una catedral de gran belleza que vale la pena ver. Se puede hacer un recorrido virtual a través de la web https://www.aragonvirtual.es/catedral_barbastro/ En la Catedral se venera el Santo Cristo de los Milagros (o Santo Cristo de Barbastro). La talla actual fue esculpida en 1939 por Enrique Monjó, sustituyendo a la original que fue destruida durante la Guerra Civil.

La Capilla: Es considerada el espacio más artístico de la catedral. Se construyó a principios del siglo XVIII (1707) en un estilo profundamente barroco.

El Baldaquino: La talla del Cristo está cobijada por un templete o baldaquino exento, sostenido por cuatro columnas salomónicas. Su diseño está inspirado en el famoso baldaquino de Bernini en la Basílica de San Pedro del Vaticano.

Devoción: Es una de las advocaciones de mayor arraigo entre los barbastrenses, quienes tradicionalmente han acudido a este Cristo para pedir intercesiones y protección.

Después nos acercamos hasta la Plaza del Mercado, para ver la Casa de los Escrivá. Allí nació y vivió San Josemaría, hasta el traslado de sus padres a Logroño. Hace unos años, se construyó de nuevo, y se utiliza para charlas de formación y retiros a personas de la ciudad y alrededores.

Ha sido una visita muy entrañable para casi todos nosotros, por recordarnos tantos acontecimientos de la vida de San Josemaría y sus padres y hermanos.